Bitácoras parametrizables
Ingeniería, biotecnología, campo — cada bitácora se arma con sus propios campos, sin desarrollo a la medida.
Arma la bitácora que necesites, captura desde donde estés y ten la certeza de que cada registro es atribuible, contemporáneo y no se puede alterar sin dejar rastro.
Un solo producto para las bitácoras que hoy resuelves con tres desarrollos distintos.
Ingeniería, biotecnología, campo — cada bitácora se arma con sus propios campos, sin desarrollo a la medida.
Publicar una versión la vuelve inmutable, y cada entrada conserva la definición con la que se capturó.
La hora la pone la base, nunca el dispositivo: un reloj mal puesto no invalida el registro.
Una entrada nunca se altera: se corrige con una nueva ligada y con motivo, y las dos quedan a la vista.
Quién capturó y quién revisó son dos actos distintos, cada uno con su firma y su momento.
Todo movimiento queda registrado y encadenado por hash — el rastro no admite edición ni borrado.
De la definición al asiento firmado, sin pasar por un desarrollo a la medida.
Los campos que tu operación necesita: números, texto, fechas, listas, firmas. Sin pedir desarrollo.
Al publicarse, esa definición queda congelada. Si mañana cambia el formato, nace una versión nueva y las entradas viejas conservan la suya.
En el laboratorio, en la planta o en campo. La hora la pone el servidor, no el teléfono de quien registra.
Registrar y revisar son actos separados, con su firma y su momento cada uno.
Nació porque un cliente necesitaba las tres. En vez de tres sistemas, campos propios sobre la misma base.
Bitácora de obra y de mantenimiento, con los campos de cada disciplina y el rastro de quién asentó cada avance.
Registros de laboratorio y de proceso donde la trazabilidad no es opcional y cada dato tiene que sostenerse ante una revisión.
Levantamientos fuera de la oficina, capturados donde ocurren y no de memoria al regresar.
El marco de COFEPRIS e ISO no cambia qué guardas, cambia cómo tiene que comportarse el sistema que lo guarda. Códice está construido sobre esos cuatro principios.
Cada entrada dice quién la registró. No hay asientos anónimos ni cuentas compartidas que diluyan la responsabilidad.
El sello de tiempo lo pone la base de datos en el momento del registro. El cliente ni siquiera puede mandar esa fecha: el contrato no tiene el campo.
El asiento primero permanece. Una corrección es una entrada nueva ligada a la anterior, con motivo obligatorio, y ambas quedan visibles.
La entrada se valida contra la versión de plantilla con la que se capturó, no contra la de hoy.
No, y es a propósito: no existe borrado ni edición de entradas en ningún endpoint. Se corrige creando una entrada nueva ligada a la original, con motivo obligatorio. Las dos quedan a la vista, que es justo lo que un auditor espera encontrar.
Códice está construido sobre ese marco: atribuible, contemporáneo, original y exacto, con rastro encadenado por hash. Aporta la parte técnica de la evidencia; la certificación la obtiene tu organización con su propio proceso.
Nace una versión nueva. Las entradas ya capturadas conservan la definición con la que se llenaron, así que no se reinterpretan solas ni se corrompe el histórico.
No importa: la hora de registro la pone el servidor. Un teléfono con la fecha movida no invalida ni adultera el asiento.
Lo defines por tipo de bitácora. Si no asignas roles a un acto, cualquier integrante de la organización puede hacerlo; en cuanto los asignas, solo esos roles pasan.
No, ese es el punto del producto. Ingeniería, biotecnología y campo viven en Códice con sus propios campos, en vez de tres desarrollos a la medida que después nadie mantiene.
Defínela, publícala y captura la primera entrada. El rastro empieza ahí.